26/10/05
Incoherencias
Me duelen las estrellas en lo alto del cielo y en lo infantil de la noche, me duelen las palabras que vienen del ocaso y que llenan la vida de malas intensiones, me duelen los surcos que ya nadie cultiva; me duelen las abejas que se han divorciado de las flores y las arañas que no aprendieron a tejer su red.
Me duelen tantas cosas este días.
Ato los verbos a la debilidad de los olvidos y desentierro soledades entre las uñas de los abandonados. Y nadie que me lea; nadie para llenar ocasos de miradas, nadie para navegar en el filo de los enamoramientos y besar las siluetas de los muertos de frío.
Es esta la soledad de estar frente a los sueños que no se alcanzan, frente a las paredes que no tienen techo, frente a los suspiros que no tienen abandono.
Sin poder desahuciar a los recuerdos que me siguen como perros falderos, me hundo en la medialunidad de los espejos.
Mañana me habré ido y los perros seguiran persiguiendo moribundos, como ha sido siempre y como será cuando se cubran los recuerdos de aletargados mares que se han quedado sin naufragos.
Y nadie que me olvide.
Y nadie que me espere.
21:40 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: Poesía


Comentarios
Por lo menos conozco a un corazón lejano que te está leyendo, y que le duele leer letras tan meláncolicas.
A pesar de todo, el sol sigue dando su calor y su luz, ¿no? O es que hay una eclipse de corazón?
Un fuerte abrazo
Anotado por: Cristal | 31/10/05
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