18/10/05

Un romance de luna llena

La luna asalta la noche

la noche asalta la tierra

la tierra asalta el silencio

y el cruel silencio, las penas.

Como se quedan los cerros

parpadeando de lucirénagas

que brillan sin interés

como vulgares linternas,

luces vestidas de plata

acuchillan la cadena

con que ataron los recuerdos

los grillos y las estrellas.

 

Luna que no has que gozar

déjala hundirse en la sierra,

que se la coman los montes,

que se la traguen las fieras.

 

Y la luna se acoraza

como si fuera sirena,

como si fuera su pecho

para amamantar ballenas,

llenando todo lo ancho

y largo de la serena

amplitud de suspiros

con que se inundan las penas.

luna que esconde la noche,

luna blanca, luna llena

pedazo de barrilete

que entre las nubes estrena

un collar de plata virgen

y una luz reciente y fresca.

 

Luna que no has que gozar

déjala hundirse en la sierra,

que se la coman los montes,

que se la traguen las fieras.

 

Los amantes ya no tienen

donde esconder la firmeza

con la que engañan al viento

y a la figura materna

Y los niño ya no juegan

de esconderse en la rivera

porque la luna traidora

los señala con presteza.

Ha luna, vete a dormir

dejame la oscura rueda

en la que van mis recuerdos

asintiendo la cabeza.

 

Luna que no has que gozar

déjala hundirse en la sierra,

que se la coman los montes,

que se la traguen las fieras.

21:11 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: Poesía

Comentarios

¡Precioso, como siempre! Gracias por llenar así mi alma.

Anotado por: Cristal | 23/10/05

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